El resfriado se caracteriza por un cuadro de congestión en el tracto respiratorio superior, mientras que la gripe se manifiesta en un cuadro de congestión general, con sensación de abatimiento, fiebre alta e incluso con dolores en los huesos. A pesar de esta diferencia no es fácil distinguir una enfermedad de otra.
El resfriado
Es una infección vírica del revestimiento de la nariz, la garganta y las grandes vías respiratorias. Suele aparecer a comienzos de la primavera, en el verano y en el otoño. Disminuye las defensas del cuerpo, lo que facilita la aparición de infecciones bacterianas como la otitis, la angina o la neumonía.
El resfriado se contagia fácilmente por contacto directo, tos o estornudos. Los síntomas más comunes son:
- estornudos
- fiebre ligera
- tos y secreción nasal
- frecuentes dolores de garganta y de cabeza
Los resfriados generalmente se curan solos. Sin embargo, si estos síntomas persisten después de los cuatro o cinco días de aparición es necesario consultar al médico. Si el niño tiene fiebre o síntomas de resfrío durante los tres primeros meses de vida. Lo más probable es que el médico quiera examinar al bebé para cerciorarse de que no está incubando una enfermedad más grave.
Si bien no hay una cura para el resfrío, se recomienda tomar abundante líquido para evitar la deshidratación. Por otra parte, mantener el aire húmedo de la habitación para facilitar la respiración. Además, es una buena oportunidad para enseñarle al niño hábitos de higiene como lavarse las manos con frecuencia y eliminar los pañuelos descartables del cesto del cuarto.
Si se trata de un bebé, es aconsejable colocar una almohada debajo del colchón para que duerma semisentado y así pueda liberar las fosas nasales de los mocos.
La gripe
Es una infección viral aguda en las vías respiratorias desencadenada por los virus Influenza. Los virus pueden ser de tipo A, B o C.
Es muy importante que las personas asmáticas, diabéticas y los que padecen de insuficiencia inmunológica se vacunen anualmente para evitar complicaciones, como las neumonías, que pueden poner en riesgo de muerte al niño.
Actualmente la mayoría de las personas con gripe se recupera a los diez días de haber comenzado con los síntomas de la enfermedad.
Al igual que el refrío, la gripe se contagia a través de la tos y los estornudos. Es sumamente contagiosa y endémica. Es fundamental la tarea de prevención mediante la vacunación anual de los sectores más débiles de la población.
Los síntomas comienzan a las 48 horas de producida la infección y pueden manifestarse súbitamente. Los más comunes son:
- Fiebre alta
- Escalofríos
- Jaqueca
- Dolor alrededor y detrás de los ojos
- Lagrimeo
- Dolores musculares
- Dolor e irritación en la garganta
- Náuseas
- Pérdida de apetito
- Fatiga
- Tos seca en el inicio, luego con esputos
Una vez confirmado el diagnóstico, el médico recomendará que el enfermo realice reposo. Es probable que recete paracetamol para bajar la fiebre y calmar los dolores del cuerpo. Si se manifestase alguna infección bacteriana secundaria, seguramente prescribirá algún antibiótico.
Para aliviar los síntomas, se recomienda tomar abundante líquido. Como es probable que el niño con estos síntomas no tenga apetito, se aconseja incluir sopas y zumos de fruta para que no sólo hidraten sino también nutran.
Es conveniente mantener la habitación templada. .Si el niño tiene fiebre, se recomienda no abrigarlo en exceso. Si el niño se encuentra muy congestionado, es mejor usa un nebulizador.
Tanto con la resfrío como con la gripe, es importante evitar que bebés o personas mayores se acerquen al enfermo para impedir el contagio.