Los alimentos son fuente de diversos nutrientes: las carnes son ricas en proteínas y hierro; la leche y sus derivados en proteínas, calcio y vitamina A y las frutas, en vitaminas.
¿Para qué sirven los nutrientes?
Los especialistas del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) responden: "Cada uno de los nutrientes tiene funciones importantes en el organismo. El calcio y la vitamina D contribuyen en la formación de huesos fuertes, sólidos, previniendo de esta forma la osteoporosis y fracturas en la vida adulta. La vitamina A tiene importancia en la visión nocturna, en el mantenimiento de la piel y en la prevención de infecciones frecuentes. El hierro es fundamental para formar la hemoglobina de los glóbulos rojos y de esta manera contribuir al transporte de oxígeno a todo el organismo. El hierro también es un nutriente de importancia en el desarrollo intelectual. La vitamina C es protagonista en los procesos de cicatrización y contribuye a una mejor absorción y aprovechamiento del hierro. Algunas grasas (ácidos grasos) son esenciales, porque el organismo no es capaz de sintetizarlos. Éstas sólo se obtienen por medio de los alimentos, y su presencia es de importancia para el desarrollo del cerebro en los recién nacidos".
Según el nutriente por el que se destaquen, los alimentos se clasifican en seis grupos: cereales; verduras y frutas; leche, yogur y queso; carnes y huevos; aceites y grasas; y azúcar y dulces. La composición de la dieta diaria depende de la edad.
Cómo incorporar calcio, hierro y vitaminas
El calcio -indispensable para una adecuada salud de los huesos- se encuentra primordialmente en la leche y sus derivados. "Si en la casa hay niños, especialmente menores de 3 años o adultos mayores de 60, es conveniente que consuman leche entera", recomienda el CESNI. Además de ofrecérselas en el desayuno y en la merienda, es bueno usarla para cocinar. Por ejemplo, para preparar puré, inclusive, se puede mejorar el valor nutricional de los fideos si al cocinarlos se reemplaza algo de agua por leche. A la hora del postre, el arroz con leche es rico, económico y nutritivo.
Un buen indicador del valor nutricional de nuestros platos es el color: cuantos más variados sean los tonos de los alimentos, más vitaminas y minerales contienen. Y el color está dado por las verduras. Al prepararlas, hay que tratar de aprovechar al máximo sus propiedades. Siempre al cocinarlas se pierden algunos componentes; por eso, es bueno consumirlas crudas pero bien lavadas, en la medida de lo posible. Para cocinarlas, es preferible usar poca agua, que estén en trozos grandes y en lo posible con piel. El agua del hervor se puede aprovechar para preparar sopas, salsas y guisos. Las frutas pueden formar parte del desayuno o servir como colación entre comidas. Una idea para que los niños coman fruta es elegir dos de colores distintos -por ejemplo, media manzana y medio melocotón- y cortárselas en tiras para comer con la mano.
"El consumo de carne, de cualquier tipo, es de suma importancia en la prevención de la anemia por falta de hierro, principal enfermedad nutricional en niños menores de 2 años y mujeres embarazadas", apunta el CESNI. La mejor manera de conservar las propiedades de la carne es cocinarla en trozos grandes, a fuego fuerte y sin que se pase. No hace falta comprar grandes cantidades: puede usarse también en menores proporciones como parte de una salsa o un guiso. Un secreto para aprovechar al máximo sus propiedades: servir de postre una fruta cítrica, pues la vitamina C ayuda a absorber el hierro.
Una dieta completa y rica en nutrientes proporciona al cuerpo la materia prima necesaria para cumplir con sus funciones. Los primeros dos años de vida son una etapa crítica para el desarrollo neurológico: es momento de asegurarle todos los recursos de una buena alimentación.