Trabajar y tener hijos suena tan común hoy en día,que nadie se sorprende de que las mujeres sean capaces de llevar a cabo este doble papel. No obstante, todas aquellas que lo hacen saben perfectamente que ambas actividades pueden considerarse a tiempo completo
El papel de la mujer tanto en la casa, como en el trabajo, ha variado sustancialmente a lo largo de los años. Se ha producido una creciente incorporación de la mujer al trabajo y se le ha dado mayores responsabilidades.
Hasta hace muy poco tiempo, la mujer se ocupaba de las tareas de la casa y de criar a sus hijos. Hoy, además de ocuparse de sus familias, tienen obligaciones laborales. Para cumplir con sus compromisos, es necesario organizarse a la perfección y dividir su vida entre la familia y el trabajo.
Las ventajas que encuentran las madres que trabajan, es la ampliación de su mundo social y cultural, a tener un espacio para sí mismas, conocer a otras personas y aumentar su seguridad e independencia económica. Por otro lado, hay una ausencia prolongada de la casa y sobrecarga de actividades que aumentan el cansancio físico y genera más irritabilidad.
Si esto sucede, lo ideal es plantearse la posibilidad de delegar responsabilidades y buscar una nueva forma de dividir y repartir el trabajo de la casa entre los miembros de la familia.
La clave es “delegar”. La mayoría de las mujeres suelen sobrecargarse de responsabilidades domésticas y laborales. Es importante aprender a delegar tareas, y confiar en que los demás podrán hacerse cargo de algunas tareas de la misma manera que si lo hiciera una misma.