Un alto riesgo de padecer cáncer implica la interacción de varios genes asociados con esta enfermedad. Hasta el momento se habían detectado siete genes de este tipo y, con este nuevo hallazgo, suman nueve, que explicarían el 6% del componente genético familiar para el cáncer de mama.
Los genes más conocidos son los BRCA1 y BRCA2, son muy poco frecuentes entre la población (sólo una de cada 1.500 mujeres es portadora), pero implican un elevado riesgo de cáncer de mama. Existen otro tipo de genes más habituales pero menos riesgosos. O sea, que el riesgo es menor pero están más distribuidos en la población.
Los expertos calculan que los genes asociados al riesgo de padecer cáncer de mama son alrededor de un centenar. Cuando ya se hayan identificado en su mayoría, se podrán realizar acciones de prevención en las mujeres de alto riesgo o detectar en forma precoz el tumor.
El trabajo está dentro de los estudios de todo el genoma para identificar los llamados genes de baja penetrancia, que confieren riesgos pequeños para desarrollar diabetes, hipertensión o cáncer.
Investigaciones anteriores han comprobado que las mujeres con antecedentes de familiares directos que padecieron cáncer tienen el doble de riesgo de padecer cáncer. A su vez, se sabe que otros factores medioambientales y de estilo de vida -dieta, consumo de alcohol y tabaquismo- hacen que las mujeres sean más susceptibles a contraer cáncer de mama.