El cuidado de los dientes es importante desde los primeros meses, debido a que sirven para masticar, hablar y mantener el espacio que necesitarán los dientes permanentes. Cuando un diente de leche se pierde muy pronto o presenta una caries, los dientes vecinos pueden desplazarse y ocupar el espacio vacío, por lo que los nuevos dientes pueden salir torcidos.
Por lo general, a los dos o tres años el niño es capaz de escupir el dentífrico y no tragarse el dentífrico. Se recomienda que se cepille con agua los primeros dientes y use pasta dental infantil. Los niños generalmente no logran cepillarse los dientes correctamente hasta que cumplen cuatro o cinco años.
Los padres los pueden ayudar: deben cepillar cuidadosamente los dientes del niño al menos dos veces al día, hasta que éste aprenda a utilizar el cepillo de dientes sin ayuda.
Se recomienda que se inicie la limpieza dental tan pronto como aparezca el primer diente. Durante los primeros meses se pueden limpiar los dientes todos los días con un pequeño cepillo blando para bebés. Cuando salgan más dientes cambie a un cepillo de dientes pequeño de cerdas suaves.
Los niños deben utilizar una cantidad muy pequeña de pasta dental con fluoruro y evitar el uso de enjuagues bucales. El fluoruro es importante para prevenir las caries, pero si el niño menor de seis años traga demasiado, sus dientes podrían desarrollar manchas blancas.
Visitar al dentista
La primera visita al odontólogo debe ser lo antes posible; de esta manera el profesional informará sobre los tratamientos para prevenir caries, y aconsejará si el niño necesita algún suplemento de flúor. Desde el momento en que el niño completa su primera dentición (entre los dos años y medio y tres años ), se debe realizar revisiones dentales regulares cada seis meses, por más que sus dientes luzcan sanos.