Discutir con la pareja acerca de cómo le pondrán límites a los niños, habla de los conflictos típicos de la rutina hogareña. Los permisos, el tipo de comida, las horas de televisión o el momento de irse a la cama son algunos de los temas que enfrentar a la pareja.
Los especialistas coinciden que en este tipo de enfrentamientos ambos padres resultan perdedores, ya que debilitan su autoridad y credibilidad frente a sus hijos. Los niños perciben estas inconsistencias, y finalmente harán lo que a ellos les parece o se “aprovecharán” del padre más permisivo.
A la hora de discutir, hay que pensar en el beneficio de los niños y aprender a ceder, cuando el otro tiene buenos fundamentos. No se trata de ver quién gana, sino de determinar, en conjunto, cuáles son las normas que aportan positivamente a la formación de los hijos.
Cinco claves para unirse en la crianza
Establecer reglas claras y precisas: Se deben establecer normas claras para establecer los límites a los hijos. Se recomienda establecerlas en conjunto; de este modo, se anticipará a posibles situaciones conflictivas.
Respetar las diferencias en el estilo de crianza: Se debe intentar encontrar entre los distintos estilos de crianza un punto en donde se respete los valores e ideas de la pareja. Esto no es sólo para el bienestar de los hijos, sino de la familia completa.
Buscar la cooperación mutua: Cuando los padres sienten que su contribución a la crianza de los hijos es valorada, la relación de pareja se vuelve más cooperativa y menos conflictiva.
Discutir en privado: Si hay desacuerdos, se deben discutir en privado, y luego informarle a los hijos la decisión final.
La falta de consenso en una relación puede manifestarse en cuestiones triviales o en problemas más complejos que requieren otro tipo de atención. Los padres deben intentar construir vínculos sanos y no confundir a los niños.