La buena noticia se expande y todos -abuelos, tíos, primos y amigos- quieren conocer al bebé. Sin embargo, quizás tanta excitación y apresuramiento no sean buenos para la flamante familia y su nuevo integrante.
"Pareciera que, al nacer un bebé, toda la estantería de libros sobre criar un hijo se cae sobre la cabeza de los que buenamente rodean a la reciente mamá y comienzan a procesar la información, pasándola, por supuesto, por todas las frustraciones personales que van desde las experiencias traumáticas a los ataques envidiosos. Estos pasan desde contar los conflictos sufridos por la bisabuela hasta la mala experiencia vivida últimamente por la vecina", dice la licenciada Marta Maglio de Martín, presidenta de FUNDALAM (Fundación para la Lactancia Materna).
"También -continúa- es común ver a los que tienen un master en boicotear la crianza visitar en el sanatorio a los flamantes padres y terminar contando lo mal que les fue en el parto propio, la frustrada lactancia y, para no quedar desactualizados, no falta el comentario sobre la crisis".
Maglio de Martín asegura que es importante saber qué necesitan los nuevos padres y tenerlo presente. Para eso brinda una lista de recomendaciones:
- La nueva familia merece el respeto del círculo que la rodea sobre el espacio de privacidad necesario que requiere la relación de madre, padre y bebé que se están reconociendo afuera de la barriga.
- Necesitan tiempo para estar solos y tranquilos. Esto no va en detrimento del amor a sus familiares y amigos. Esa "nueva personita" no vino a competir por el amor de los que quieren a la familia.
- Necesitan apoyo y saber que cada experiencia de maternidad y paternidad es única e irrepetible.
- Es recomendable que las visitas hablen en tono bajo dentro de la habitación.
• Un recién nacido tiene que estar en los brazos de la madre y no es objeto de satisfacción de las visitas.
- Pedir permiso a la madre si se lo quiere tocar o destapar. En caso de tocarlo, que sea con las manos limpias.
- Evitar comentarios sobre parecidos físicos.
- Visitas cortas y no el primer día del nacimiento, salvo los abuelos y parientes más cercanos y, aun así, con prudencia.
- Preguntar acerca de la ayuda que necesitan los papás.
- No pretender reemplazar los roles de los padres.
- Respeto, generosidad, capacidad de ponerse en el lugar de otro y humildad.
- Recordar que todas las madres pueden alimentar a sus bebés siempre con muy buena leche y en cantidad necesaria.
Todas estas recomendaciones con respecto a las visitas y al papel que cumplen las personas más cercanas, ayudan a que la madre esté tranquila y pueda fortalecer la relación con su hijo, esa estrecha relación de vínculo necesaria para que el bebé pueda evolucionar y desarrollarse normalmente. Las caricias, el canto, el amamantamiento, el contacto piel a piel, estar en brazos de mamá, sentir sus latidos, hacen que esa maduración sea mejor y dejan una huella imborrable y positiva para el resto de la vida.
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