Durante las últimas doce semanas de embarazo, las mamás además de mostrarse orgullosas por su ya bien definida tripa, ansían, sueñan y de a poco se preparan para el nacimiento de su hijo. El armado de la canastilla, el contacto más cercano con la obstétrica, la decoración del cuarto, y las pataditas del bebé centran sus pensamientos durante el día.
Si bien esta es una etapa llena de ilusiones y ansiedades es muy importante saber que es posible conocer cuales son las preferencias del bebé para esperarlo con lo que a él más le agrada.
¿Cómo saber qué es lo que al bebé le gusta? A través de sus respuestas frente a diferentes estímulos que se le presentan durante el embarazo. La mamá puede estimularlo a través de un Programa de Estimulación Prenatal Multisensorial.
La Estimulación Prenatal Multisensorial es una técnica que consta de variados ejercicios muy sencillos, donde se presentan al bebé estímulos externos bien determinados de manera ordenada, pausada y sistemática. Los canales que se estimulan son táctiles, auditivos, visuales, de ritmo, espaciales y vinculares. Dentro de cada canal se presentan diversos estímulos y el bebé responde de manera distinta a cada uno de ellos, es así como las madres logran cuáles son os sonidos que le agradan, si disfruta más de la oscuridad o de la claridad, de los balanceos o del estado de relajación y quietud, y de esta manera, conocen antes del nacimiento a su hijo y preparan todo para él y en función a sus preferencias.
Además de este aspecto tan importante en el vínculo que se liga al respeto por el niño ya desde la tripa, la Estimulación Prenatal incide favorablemente en el desarrollo de las potencialidades del bebé. Numerosas investigaciones han demostrado que durante la vida intrauterina se pueden entrenar y fortalecer las funciones cerebrales. Siendo que el bebé ya en la panza, está dotado de memoria, sensibilidad y de otras muchas capacidades como sus propios gustos.
La Estimulación Prenatal enriquece al niño por nacer en su desarrollo físico y mental; busca una comunicación afectuosa y constante entre el bebé y sus padres desde el embarazo, su nacimiento y a lo largo de su crecimiento. Esta ceñida relación que se establece, por medio de este ida y vuelta, proporciona los siguientes beneficios:
En los padres:
-
Estrecha el vínculo afectivo con su hijo.
-
Reduce el estrés durante el embarazo.
-
Crea una actitud positiva ante el parto.
-
Facilita la adaptación de mamá- bebé durante el primes mes después del nacimiento.
-
Crea conciencia de la importancia de la estimulación oportuna en el desarrollo del bebé.
-
Los padres aprenden a no saturar de estímulos al bebé, lo que se llama sobreestimulación.
En el bebé:
-
Desarrolla la atención y la memoria.
-
Aprende a diferenciar sonidos con significado, que es la base del lenguaje.
-
Potencia sus habilidades para la adquisición de sus nuevos aprendizajes.
-
Desarrolla la percepción del ritmo.
-
Favorece la motricidad.
-
Desarrolla la inteligencia.
-
Favorece la socialización y la autoestima.