Una de las consecuencias de esta enfermedad son los trastornos circulatorios, que pueden ocasionar la formación de coágulos en venas o arterias. Y si esto ocurre durante el embarazo, los vasos que irrigan la placenta se pueden obstruir. Por lo tanto, la circulación de la madre se verá afectada y el bebé dejará de recibir lo nutrientes y oxígeno que necesita.
¿Cómo se diagnostica?
No es una enfermedad fácil de diagnosticar, es más complicada y mucha gente la tiene y no sabe.
En el caso de la embarazada, se sospecha de la existencia de este problema cuando la mujer tiene algunos de estos antecedentes:
• Una o más pérdidas de embarazo antes o después de las 10 semanas sin causa aparente.
• Uno o más partos prematuros alrededor de las 34 semanas como resultado de hipertensión severa o insuficiencia placentaria (retardo de crecimiento del bebé).
• Aborto habitual o recurrente (tres o más abortos espontáneos consecutivos antes de las 10 semanas).
Cuando el médico ve todos estos síntomas realiza un test de sangre para intentar detectan anticuerpos o miden funciones de coagulación:
• Anticoagulante lúdico: Se llama así porque en un principio se lo reconocía en pacientes con una enfermedad llamada Lupus Eritematoso Sistémico.
• Inmunoglobulina G y M para anticardiolipinas.
• KPTT y tiempo de Quick: Que miden la coagulación.
• Nivel de plaquetas en sangre
• VDRL positivo (sin tener sífilis)
Tratamiento:
Si la respuesta es positiva y la futura madre contrae el síntoma, no debe desesperarse.
Lo que debe hacer la madre es tomar conciencia e ir a los controles de manera más periódicas y minuciosas. También incluirán análisis de sangre de manera reiterada, estudios ecográficos y doppler para observar el crecimiento fetal y el flujo sanguíneo entre la madre y el bebé