En la segunda mitad del embarazo, la resistencia insulínica aumenta y se manifiesta una tendencia al aumento de la glucosa, que pasa al feto para que pueda nutrirse. Si la madre tiene predisposición al desarrollo de la diabetes, esta situación hará que se ponga de manifiesto la enfermedad.
Una vez detectada la patología, es necesario disminuir el nivel de glucemia de la embarazada. La gran mayoría de las embarazadas sólo deben adquirir una dieta para diabéticos. Sólo un bajo porcentaje necesita la utilización de insulina. Si el diagnóstico se realiza de forma adecuada y temprana, y si la mujer con esta patología cumple con las indicaciones médicas, los riesgos de alteraciones fetales son los mismos que posee una mujer sin diabetes gestacional.
Lo habitual es que, tras el parto, desaparezcan las hormonas que generaron la insulino-resistencia. De esta forma, el metabolismo de los hidratos de carbono volverá a la normalidad. Para averiguar esto, toda mujer que tenga diabetes gestacional debe realizar seis semanas después del parto una curva de tolerancia a los hidratos de carbono para evaluar su metabolismo.
Complicaciones para la madre:
Una vez que se ha padecido diabetes gestacional, se incrementan las posibilidades que la vuelva a tener en nuevos embarazos.
Aunque la diabetes gestacional se produce hasta una etapa tardía en el embarazo, no produce los mismos tipos de defectos congénitos o complicaciones que provoca en madres que padecen de diabetes antes de su embarazo. Es necesario mantenerse bajo control con revisiones y tratamientos, para evitar el desarrollo de un bebé con macrosomía. (peso mayor del normal)
¿Cómo la diabetes gestacional puede afectar a mi hijo?
La diabetes gestacional puede principalmente originar en el niño las siguientes complicaciones:
Macrosomía o aumento de peso en exceso (superior a 4 kg.): La glucosa en exceso pasa al niño a través de la placenta, pero no puede traspasarse la insulina materna. El bebé tendrá más glucosa que lo normal. Esto provocará la estimulación del páncreas y segregación de abundante cantidad de insulina. Por lo tanto, causará el crecimiento y desarrollo fetal.
Traumatismos: En el parto, es posible que el niño sufra algún traumatismo si su tamaño es muy grande (fractura de clavícula, parálisis braquial, etc.)
Hipoglucemia neonatal: En el nacimiento, al interrumpirse el paso de la glucosa desde la madre al bebé, los niveles de glucemia pueden descender en exceso (hipoglucemia), ocasionando serias perturbaciones.
Se recomienda que durante el embarazo se visite al médico con regularidad, especialmente las mujeres que padecen de diabetes gestacional.
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