Si no hay condiciones médicas adversas, la decisión debe ser tomada en conjunto por el obstetra y la madre.
"Una cesárea, siempre cesárea " es una norma sostenida por distintos grupos médicos y obstetras en forma individual. Actualmente, de hecho, la cesárea anterior es uno de los principales motivos de indicación quirúrgica de una nueva cesárea.
La decisión de iniciar y continuar con un trabajo de parto vaginal en el caso de una mujer que en su parto anterior ha tenido una cesárea, debe ser tomada en conjunto por el obstetra y la madre. Por un lado, puede ser que el médico a partir de su experiencia y su formación, no sea partidario de un parto vaginal después de una cesárea. Por otro, puede ocurrir que la paciente no esté convencida de pasar por un trabajo de parto sin saber si finalmente culminará de forma natural. También es posible que la madre haya tenido una buena experiencia en su cesárea anterior y no esté dispuesta a experimentar nuevas situaciones.
Pero no siempre existe la posibilidad de elegir, ya que a veces no están dadas las condiciones médicas para intentar un parto natural. En las primeras consultas el médico evalúa las causas que llevaron a la cesárea anterior. Si los condicionamientos persisten –como por ejemplo un bebé en posición sentada o una pelvis chica y un bebé grande– la cesárea será inevitable.
“Durante mi primer embarazo me preparé para un parto natural, pero cuando empecé con el trabajo de parto, la niña tenía una vuelta de cordón, así que mi médico ordenó una cesárea de urgencia”, cuenta Carolina, de 34 años, y continúa: “Ahora con Lucas espero llegar a un parto natural. Médicamente todo está perfecto, pero mi experiencia me dice que hasta ese día, nunca se sabe.”
Sin restricciones médicas, otros obstáculos pueden dificultar el camino de un parto normal después de haber tenido una cesárea. Para comenzar, el nuevo parto se debe iniciar de forma espontánea. Si llega la fecha probable y la paciente no tuvo contracciones o el examen indica que el cuello uterino está cerrado, seguramente se decidirá una cesárea en ese momento. Si el trabajo de parto se inició y tiene contracciones óptimas pero, a pesar de las maniobras y los medicamentos, no se obtiene una dilatación progresiva también se concluirá en una cesárea.
En síntesis, es posible el parto vaginal tras una cesárea si se cumplen algunas condiciones previas. Y depende en gran parte de la actitud y preparación tanto de la paciente como del equipo médico que la asiste en esa ocasión. Por cesárea o vía natural, lo importante es no perder de vista el objetivo final: que el nacimiento conlleve el menor riesgo, tanto para la madre como para su hijo.