Los últimos datos del Ministerio de Sanidad dieron a conocer que en España el 21, 57 % de los partos que se atienden en hospitales públicos, se realizan por cesárea. En los hospitales privados la cifra asciende al 35,26 %. Estos porcentajes superan ampliamente el índice del 15 % informado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Es una realidad. El aumento de partos que se resuelven por cesárea ha crecido exageradamente en los últimos años. Lo que no está claro es si este aumento responde a una necesidad real o a la moda del parto por encargo, que permite elegir la fecha y hora en la que nacerá el bebé.
Teóricamente, se tendría que realizar una cesárea cuando haya alguna causa que impide el parto vaginal o que sea un riesgo para la madre o el bebé. Uno de cada cuatro bebés en España nace por cesárea, y las causas más frecuentes son: enfermedades de la madre como preeclampsia o cardiopatías, mala posición del feto, placenta previa o sufrimiento fetal. Otras menos comunes pueden ser la desproporción entre el tamaño del feto y la pelvis de la madre, que se da por causa de la edad avanzada de la madre.
Los obstetras sostienen que se prefiere una cesárea por miedo a que el parto vaginal provoque lesiones, que desemboquen en incontinencia de orina o problemas ginecológicos. Estos requerirían operación quirúrgica años más tarde. Se teme también una peor calidad de las relaciones sexuales por el deterioro de la vagina.
Otro de los motivos de este aumento es la edad de la mujer. Las madres que son mayores a los 35 años, toleran menos el trabajo de parto y presentan complicaciones con más frecuencia.
Factores que influyen después de una cesárea.
La cesárea tiene un efecto a la hora de la lactancia: la bajada de la leche tarda más en aquellas que tuvieron una cesárea que en las que tuvieron parto vaginal. Algunos especialistas sostienen que esto se debe a que la madre tiene niveles bajos de oxitocina y prolactina en las primeras 48 horas después del parto. La oxitocina y la prolactina son las hormonas de la lactancia.
La primera recomendación para amamantar tras una cesárea es: no separar a la madre y al bebé bajo ningún argumento.
Recuperación
La recuperación después de una cesárea es más lenta que un parto vaginal. Con la cesárea se permanece en el hospital entre 4 y 5 días, mientras que en parto vaginal sólo se tendrá que estar en el hospital alrededor de dos días. La recuperación completa después de la cesárea será alrededor de cuatro y seis semanas.
La madre debe considerar todos estos puntos para saber qué opción considera mejor para ella. No debe basarse sólo en el dolor o en el miedo. El parto es algo natural, y todos los dolores se irán en el momento que la matrona coloque al pequeño en sus brazos.
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