Los alimentos que más nos benefician a ésta hora del día son los suaves y los blandos, de fácil digestión, sin picantes, poco salados y poco grasos, ya que la grasa retarda la función digestiva.
La cena será más ligera que el almuerzo, aunque equilibrada como éste en hidratos de carbono, proteínas y grasas. Entre los hidratos de carbono, elegiremos preferentemente como guarnición el arroz, la pasta integral o la verdura. De entre las proteínas, mejor los pescados que las carnes rojas, y los quesos frescos antes que los curados; en cuanto a las grasas, la mejor opción es el aceite de oliva.
Daremos prioridad a los alimentos frescos y naturales frente a los precocinados. Antes de planear la cena debemos examinar que hemos comido durante el día.
Comer, preferentemente, una porción de carne al día. Lo que sí puedes repetir en todas tus comidas son las verduras. Éstas te aportan muchas vitaminas y minerales necesarias para el cuerpo.
Como último consejo, bebe entre 2 litros o más de agua al día. Te ayudará a hidratarte.