Los llamados "antojos" son repentinos ataques de "hambre", que se manifiestan incluso pocos minutos después de haber comido. Estos dependen de los cambios hormonales que se producen en el organismo durante el embarazo.
Los antojos se presentan a cualquier hora del día y en cualquier momento. La embarazada parece que se desvive por comer, y se encapricha con un sabor que muchas veces antes de quedar embarazada no le atraía.
La mayor parte de los antojos se basa en querer comer chocolate, comidas picantes, frutas y comidas caseras como el puré, cereales y pan blanco tostado.
Es importante comer sano e intentar balancear los antojos con los alimentos que el cuerpo necesite en este estado. Si se quiere un helado, será mejor congelar un yogur; ya que éste le proporciona calcio.
Los investigadores han tratado de determinar si el tener apetito por un tipo de alimento en particular, indica que el cuerpo de la mujer carece del nutriente que la comida que desea le va a proporcionar. Aunque éste no es el caso, todavía no se ha aclarado el origen de los antojos.
Los especialistas sostiene que el antojo es un alimento que tiene tres características: no satisfacen ni deben suplantar a la comida, son sumamente urgentes y no admiten postergación.
Es importante desmentir la afirmación de que los antojos no satisfechos se convierten en manchas en la piel del bebé. En los antojos no interviene el feto sino la madre. Ésta, comiendo aquello que desea, puede convertirse en la mujer más feliz del mundo; aunque sea por un ratito.
Satisfacer tus antojos está bien, siempre que tengas antojos de alimentos que contribuyan a una dieta saludable. Frecuentemente, estos antojos disminuyen después del tercer mes de embarazo.