Llega una nueva etapa en tu vida. Cuando sales del hospital todo parece ser tan distinto, ya no tienes la ayuda de los profesionales, ahora debes arreglártelas sola, con la ayuda de tu marido.
Por eso, es normal que se sientan algo angustiados. En los primeros días, junto al entusiasmo inicial, muchas dudas surgen a la madre, que teme no estar preparada para cuidar al bebé.
Lo que más preocupa a la madre es el llanto del bebé. Cuando no tiene hambre, está limpio y se siente cómodo, conviene consolarlo meciéndolo en brazos, acariciándole la cabeza y hablándole con dulzura. Las caricias y los mimos lo tranquilizan. Cogerlo en brazos reiteradas veces durante los primeros días sirve incluso para darle más seguridad. Lo importante es hacerlo antes de que llore. Aun así, algunos pequeños son difíciles de calmar, lo que puede poner a prueba los nervios de la madre más paciente. En esos momentos lo mejor es pedir ayuda al padre para que tome el relevo.
Con tantas novedades, es muy frecuente que la mamá se olvide de ocuparse de su salud y de sus propios intereses. Debe llevar una vida reposada y procurar descansar cuando el bebé duerma. Además, necesitará tiempo para el cuidado e higiene personal. La alimentación no debe descuidarse con la excusa de que le falta tiempo. Conviene seguir una dieta normal y equilibrada.
Cuidados con el recién nacido
En la clínica la mamá ha tenido tiempo para familiarizarse con las tomas de su pequeño. En casa no debes preocuparte por su duración o su frecuencia, sólo asegúrate de que el bebé succiona correctamente y aprovecha el rato de las comidas, uno de los pocos momentos que está despierto, para intensificar el contacto con él.
Para que haya una buena succión hay que estar pendiente que el bebé abarque toda la aréola. De esta forma el pezón no quedará comprimido, no dolerá y no se producirán grietas.
No existen reglas establecidas para el número de tomas, cada recién nacido tiene su propio ritmo.
El resto de los cuidados del recién nacido causan a muchas madres un enorme respeto, su cuerpecito es muy frágil y delicado. Muchas madres no saben como bañarle, cambiarle, vestirle. Pero, con un poco de organización y mucho amor, estas tareas se convierten en un momento de mucho placer.
La aventura ha comenzado. La vuelta a casa con el bebé es un momento de mucha felicidad. Las preocupaciones y el cansancio no deben amargarnos. Con organización y descanso, todo irá bien.