Durante el embarazo es probable que aparezcan debido a los cambios hemodinámicas, que tienen lugar durante la gestación. El volumen sanguíneo aumenta de forma estrepitosa: pasa de 4 a 6 litros aproximadamente a las 32 semanas de gestación, y esto provoca una disminución en la elasticidad del músculo liso de arterias y venas. Además, el útero crece y provoca que la sangre transite con mayor dificultad por las venas de los miembros inferiores.
El embarazo trae varios cambios profundos en la mujer. Desde un punto de vista cardio-vascular, es notable el aumento del volumen sanguíneo, la disminución progresiva de la tensión arterial y la relajación del músculo liso de las arterias y venas: Las venas de las piernas tienen unas “válvulas” que ayudan a aumentar el flujo sanguíneo, durante el embarazo estas válvulas resultan ineficaces.
Medidas de prevención:
- Aumentar el peso de forma controlada.
- Usar medias de descanso.
- Descansar en posición horizontal.
- Evitar la constipación.
- Si se está mucho tiempo sentada, intentar hacer ejercicios con los pies
Las varices suelen mejorar durante los tres o cuatro meses posteriores al parto. En este período, es aconsejable continuar usando medias de soporte, hacer ejercicio con regularidad, evitar estar de pie o sentada durante mucho tiempo, y levantar las piernas siempre que te sea posible.