El brillo es la prueba más evidente de la salud del cabello, ya que se produce por el reflejo de luz sobre las escamas (cerradas e impenetrables) de la cutícula que lo recubre. Cuando un cabello no brilla es porque las escamas están abiertas dejando el córtex sin protección, lo que provoca fragilidad, sequedad y tendencia a la ruptura. Las causas de este deterioro suelen ser externas: productos inadecuados, agua muy dura, sol, contaminación, cloro, cepillo agresivo, abuso del secador. Para remediar este problema hay que reducir las agresiones y aplicar en cada lavado productos hidratantes y nutritivos.
Es un cabello aceitoso, apelmazado, que no dura limpio más de uno o dos días. El cuero cabelludo produce más grasa de la necesaria y este exceso impregna el pelo. El problema suele ser más grave en cabellos cortos, ya que el cuero cabelludo fabrica la misma grasa independientemente de la longitud. Existe un componente hereditario y también repercuten los desarreglos hormonales, trastornos emocionales y dietas desequilibradas. Conviene no usar gorros ni sombreros, no masajear demasiado el cuero cabelludo, ni cepillar demasiado el pelo y evitar los suavizantes y mascarillas. En todo caso, para cabellos largos, estos últimos se aplican en medios y puntas, nunca en la raíz.
Son frecuentes en los cabellos muy largos (cuando el pelo sobrepasa los hombros tienen más de cuatro años). También se dañan y se abren por el abuso de productos inadecuados y agresiones mecánicas y climáticas. La solución definitiva es cortar el cabello por encima de donde se inicia la abertura, sino, se seguirán abriendo, dejando el córtex expuesto a todo tipo de agresiones.
No se sabe bien porqué reacciona con más intensidad a las agresiones. Pica, está tirante, irritado, y a veces, enrojecido. Frecuentemente se asocia a un cuero cabelludo seco en el que la deficiente secreción de las glándulas sebáceas determina la presencia de una capa hidrolipídica insuficiente y degradada, que lo deja expuesto a las agresiones externas. La contaminación, los tratamientos capilares agresivos, las condiciones climáticas y el estrés son algunos de los factores que se consideran desencadenantes de este problema.
Suele ser un cabello muy fino, sensible, carente de nervio, con problemas de electricidad estática y, muchas veces, bastante escaso. Para paliar este problema son muy importantes las medidas preventivas como por ejemplo no llevarlo demasiado largo, porque el peso le resta cuerpo. Es mejor un pelo corto o una media melena ondulada. También hay que evitar los champús dos en uno, los suavizantes y las mascarillas. Si es muy seco se puede aplicar una pequeña cantidad, sólo en las puntas y enjuagar bien.
Generalmente es un cabello muy seco, con la cutícula deteriorada, que ha perdido la flexibilidad y resulta difícil de peinar. Conviene evitar el secador, los tintes y permanentes que dañen la cutícula. Aplicar champús, suavizantes y mascarillas súper hidratantes.
Es la descamación visible del cuero cabelludo. Cuando el proceso de maduración de las células del estrato córneo se altera, las células muertas se desprenden en forma de escamas. Las causas son muy variadas, pero se sabe que existe predisposición y que hay factores que la favorecen, como el estrés, la seborrea, el cuero cabelludo maltratado, los cambios climáticos y las dietas desequilibradas. Es más frecuente en invierno.