Estás agotada. Ayer no dormiste bien porque tu hijo no quería quedarse sólo en su cuarto. Lo acompañaste cogiéndole la mano hasta que se durmió en su cuna. Pero se despertó en medio de la noche y, al no verte a su lado, lloró desconsoladamente. Quiere estar a tu lado a toda hora. Se angustia tu hijo y tú también. Este período que sufren los bebés es por el miedo a crecer y que también se entremezcla con el temor que tiene un niño de ser abandonado por su madre.
Esta situación es totalmente normal y se produce en la mayoría de los bebés. Generalmente sucede cerca del primer año de edad. Las características de este comportamiento son parecidas a las que ocurren durante el octavo mes, donde se vive una crisis conocida como la “angustia de la separación”. Sin embargo, ahora tu hijo es más autónomo e independiente. Uno tiende a pedirle a alguien de la familia que se encargue de cuidarlo por algunas horas. Al notar tu ausencia, el bebé probablemente llore durante un rato. Se enfadará y se volverá completamente irritable. Se siente abandonado y lo hace notar reclamando tu presencia mediante el llanto y el mal humor.
Aunque es menos común, hay casos en donde el bebé sólo quiere estar con su padre. Puede ser porque sienta más apego o simplemente porque la presencia de su padre le ofrezca más seguridad que la de su madre.
Este tipo de comportamiento varía en cada niño de acuerdo con su personalidad y educación. Si los padres son muy sobreprotectores, el bebé va a tardar más en independizarse y, por lo tanto, va a necesitar siempre de su madre. Es muy comprensible que los padres se preocupen por sus hijos pero, estar siempre encima de él, no es una buena idea. El bebé necesita darse cuenta que no siempre va a depender de ti y que, tarde o temprano, va a tener que arreglárselas sólo. Esto lo ayudará a madurar y a aumentará su autonomía. Un paso difícil, pero muy valioso cuando sucede.
Existen otros momentos en los que tu hijo va a necesitar de tu compañía y de tus mimos; por ejemplo cuando se enferme. Ahí si es necesario que pases mucho tiempo con él.
Esta etapa puede ser cansadora pero necesaria para el desarrollo de tu hijo. Dale espacio y permite que aprenda que existen otras personas además de su mamá. Necesita de tu ayuda para lograrlo.