Además puede que duerma alrededor de dos siestas una por la mañana y otra por la tarde. Estas pueden llegar a durar entre una a dos horas.
A partir de los nueve meses ya notan la llegada de la hora de dormir y muchas veces se niegan porque quieren seguir participando de la actividad sus padres. Es ese momento pueden aparecer algunos “berrinches”.
A esta edad ya se han acostumbrado al horario de la cena y suelen tener una rutina diaria antes de ir a la cama. Por eso, es bueno buscar alguna actividad tranquila para compartir con el bebé en su cuarto –leer un cuento o cantar una canción-. Si toma una biberón antes de dormir hay que dárselo en su cuarto y tratar de que no se duerma, El niño debe acostumbrarse a dormir solo y sin el biberón en la boca.
Antes del año las siestas están repartidas entre la mañana y una o dos más cortas por la tarde. Después del año, el niño se habitua al niño a una sola siesta de alrededor de dos horas después del almuerzo.
Al año el bebé ya está en condiciones de dormir ocho horas seguidas y no tendría por qué despertarse durante la noche. Si alguna vez lo hace, no hay que darle de comer sino estar con él y calmarlo sin levantarlo de su cuna. En el caso de que no se calme, no hay que dejarlo llorar solo, sino acompañarlo mientras se le explica que es la hora de dormir y que mamá y papá están en el cuarto de al lado.