El carácter de un bebé puede ser nervioso, tranquilo, alegre, etc. Desde su nacimiento, podemos constatar que hay determinadas características que son innatas al bebé, ya que es difícil que desarrolle su carácter por alguna influencia en particular.
En el momento en el que el pequeño empieza a interrelacionarse con el mundo exterior, es más difícil averiguar si su carácter ha sido consecuencia de la influencia externa; o por el contrario, es innato. Podemos observar los indicios de su personalidad desde sus primeros días.
Un niño muy activo necesita tener muchas oportunidades para jugar y moverse. Requiere de más espacio dentro o fuera de la casa. Debemos evitar ir a lugares donde deba permanecer mucho tiempo sentado o quieto, debido a que esto le molesta y pondrá en aprietos a sus padres.
Si el niño es muy tranquilo, no debes preocuparte porque no tenga tantas ganas de jugar o moverse. Acéptalo tal como es y disfruta de las ventajas de esa característica. Este niño tendrá la oportunidad de desarrollar otras habilidades. Motívalo a que realice actividades manuales, con diferentes materiales. Seguramente le atraerá más estar sentado dibujando que correr por toda la casa.
El humor es un factor importante en el desarrollo del carácter del pequeño. En algunos predomina la alegría; en otros, la seriedad; y en otros, el enfado.
Los alegres, siempre están sonrientes y todo les gusta. En los niños que siempre están de mal humor, los padres deben dejar que el niño se exprese pero no darle mucha importancia para no perseverar este humor.
A los niños más serios hay que hacerles sentir que los padres le quieren y le valoran tal como es.
Conocer y aceptar el temperamento del niño es útil para que podamos comunicarnos mejor con él, y saber de qué forma el niño se sentirá más cómodo.