A los siete meses el bebé sigue desarrollando su curiosidad y su capacidad para explorar lo que rodea. Muchos bebés de siete meses pueden permanecer sentados sin apoyo, otros necesitan sostenerse con sus manos delante de ellos. Algunos son capaces de mantener unos instantes el peso del cuerpo sobre sus piernas y avanzar un pie. Si lo sujetamos, les encanta dar brincos. Cada vez dominan mejor el arte de coger cosas: toman los objetos oponiendo el pulgar al resto de los dedos, los maneja, se los pasa de una mano a otra, los mueve, los explora… Reclama más a su madre y no le gusta estar con extraños. Reacciona con movimientos y gestos diferentes, si escucha voces amables o voces de enfado.
Cuando le hablan, contesta con algún sonido. Demuestra sus gestos y su carácter.
Entre los ocho y los nueve meses se sienta sin peligro de caerse, se arrastra sobre su cuerpo y puede intentar gatear. Consigue ponerse de pie y sus piernas sostienen su peso.
Le encanta tirar objetos al suelo e intenta coger los que más le llaman la atención. Sabe recuperar un objeto escondido y usa los dedos para comer.
A medida que sigue creciendo, el lenguaje se hace más familiar. Imita sonidos y pronuncia monosílabos. Es importante que sigas enseñándole palabras, y repetírselas mientras señalamos aquello a lo que nos referimos. Aún no puede reproducirlas, pero se va familiarizando con ellas.Le gusta jugar con los adultos, aunque su preferida es su madre y llora si ella se va.
Algunos reconocen los preparativos de acontecimientos como el paseo, la comida, el baño… y se emocionan. Necesitan que fomentemos su curiosidad y que juguemos con ellos para desarrollar su capacidad de relación e imitación.