Cuando el niño coge, suelta o rompe todo lo que le rodea, está desarrollando su inteligencia. Por esta razón, es muy importante saber estimular su habilidad manual.
Para Jean Piaget (psicólogo suizo, 1896-1980), la evolución intelectual pasa por un primer estadio llamado “inteligencia sensorio-motriz” que se desarrolla en los primeros dos años de vida.
Esta etapa es fundamental para que el bebé experimente muchas sensaciones y que manipule todo aquello que lo rodea. Piaget afirma que los principios de la lógica comienzan a desarrollarse antes que el lenguaje. Estos se generan a través de las acciones sensoriales y motrices del bebé en interacción e interrelación con el medio, especialmente con el medio sociocultural.
De esta manera, el niño construye sus estructuras, tanto biológicas como mentales, a través de las actividades. Es así como aprenden las propiedades de lo que lo rodea, su textura, el color, su consistencia, etc.
¿Cómo fortalecer su desarrollo?
Para facilitar la presión, pon objetos en su palma y que los sujete con su mano. También puedes darle juguetes atados a cintas y déjalo que juegue libremente.
Para favorecer la actividad simultánea de las dos manos, le encantarán los juegos con agua, arena o plastilina.
Para estimular la independencia de los dedos, permite que tome objetos pequeños como caramelos, dados, botones o bolitas (con cuidado para que no se los meta en la boca). Puedes además, poner pintura en sus dedos y que dibuje puntos, líneas o garabatos.
Es fundamental para su desarrollo que el niño experimente y toque con sus manos todo lo que lo rodea.