Está demostrado que los bebés disfrutan mucho más en el agua, antes mismo de lograr dar sus primeros pasitos en tierra firme. Es por el método de la Matronatación (natación con la madre) que los bebés inician la actividad acuática.
En ese método, es fundamental el papel de la madre o del padre en el agua. Mediante la orientación técnica del profesor que estará a cargo de la actividad, los padres deben participar y demostrar seguridad al bebé. Ese contacto reforzará el vínculo inicial entre la madre y el bebé, posibilitando una experiencia original, única e irrepetible.
Cada clase de Matronatación varía según la escuela. En general, duran de 30 a 45 minutos, dependiendo de la resistencia y reflejos del bebé. En las clases se trabajan con materiales didácticos (pelotas, tablas, etc) adecuados a cada edad.
Es conveniente esperar hasta el cuarto mes, ya que a esa edad termina de madurar el sistema inmunológico del bebé y las posibilidades de resfriados y de infecciones como la otitis, son más pequeñas.
En la piscina, el único cuidado que se debe tener es evitar los sustos al bebé. Una mala experiencia a esta edad puede hacer con que el bebé críe una fobia.
Según Oscar Crespo, licenciado en INEF y director del polideportivo de Alpedrete (Madrid), “la Matronatación es una actividad física adaptada, que ayuda a un niño con problemas a relacionarse mejor con su entorno y a disfrutar de su cuerpo”