Claro que, para que resulte cómoda y segura, la actividad en el agua requiere de varias condiciones de orden pedagógico, por ejemplo, personal docente especializado que garantice todos los beneficios psicológicos y físicos sin ningún riesgo. También habrá que considerar los requisitos higiénicos y sanitarios relacionados con las instalaciones en general, y especialmente con la piscina.
Armonía acuática
Muchos pediatras indican la matronatación para propiciar el entendimiento entre la madre y su bebé a través de la estimulación que producen los juegos en el agua cálida.
Con el sueño pasa algo semejante. En general los bebés muy vitales necesitan descargar energías con una rutina que sea algo más que estar en brazos o jugando en la cuna. También a los niños de 2 y 3 años, tan activos, a menudo les sobran energías aun concurriendo 3 o 4 horas al preescolar.
La potencia infantil es extraordinaria, y debe aprovecharse en el momento más oportuno del desarrollo. Por eso la matronatación es altamente recomendable.
¿A qué edad se puede comenzar?
El primer requisito es que el cordón umbilical haya caído, y en el caso de los niños a los que se les ha practicado la circuncisión, que ésta haya cicatrizado. También será necesario contar con la autorización del médico neonatólogo o pediatra; es él quien está al tanto de la historia clínica del niño, incluidos los antecedentes de la gestación.
Cuanto más cerca del nacimiento se comience el contacto con el agua, más activos estarán los recuerdos acuáticos del bebé nadando plácidamente en la “piscina materna”. Al principio, mientras la madre espera el alta , el niño entra al agua con padre, quien de esta forma logra un contacto especial con su hijo. Y la madre, cerca, puede arrimar su rostro, besar, acariciar y cantar al bebé, a pesar de estar fuera de la piscina. Cuando ella ya puede entrar en el agua, el hijito siente su corazón que late, con el viejo y conocido sonido que ya escuchaba dentro de su vientre, mientras nadaba en el líquido amniótico: ¡imagínense la intensidad de la experiencia!
Sólo basta un cálido abrazo de madre, un contacto estrecho, para que el bebé más inquieto se calme o el más tímido se atreva, desde el balcón de sus brazos, a intentar la conquista del mundo acuático.
Acostumbrar a los niños a la actividad y al juego es un modo útil y esta comprobado que aumentar sus reservas inmunologicas, para que, en adelante, puedan defenderse mejor de las agresiones del medio ambiente y de las infecciones.
Los bebés nadadores no olvidan nunca la asociación entre el juego, el bienestar y la alegría, ni el marco amoroso con que se iniciaron deportivamente.
¿Los bebés aprenden más rápido?
El control respiratorio debajo del agua es una habilidad vital que se adquiere fácilmente durante el primer mes de aprendizaje. En realidad, a través de la matronatación, el pequeño aprende en cada clase, y no olvida lo adquirido.
Esta enseñanza de cómo retener o soltar el aire bajo el agua se realiza muy suavemente, a través de seguras maniobras del docente especializado.
Alrededor del mes y medio de haber comenzado las clases, el bebé ya es capaz de controlar perfectamente la respiración, y tenderá a flotar de inmediato al ser sumergido.
En ese momento, los padres, junto con el pequeño, pueden organizar libremente y sin ningún peligro, juegos que incluyan inmersiones.
Mes a mes, aumentarán rápidamente las habilidades dentro y fuera del agua.
La serenidad y el placer que experimentan favorecen el excelente control de su respiración; por eso es tan común verlos sonreír bajo el agua, algo bastante difícil para la mayoría de las personas que no nadan desde bebés.
Es la hora de intentar la maravillosa experiencia de la matronatación.