Al igual que en otros hábitos, enseñar al niño a que se duerma solo requiere del mismo esfuerzo que enseñarle a comer o a controlar esfínteres. El sueño es un hábito nuevo en la vida del niño y debe ser bien orientado desde el principio.
En el quinto mes, el bebé podrá distinguir el sueño de la vigilia siguiendo las siguientes indicaciones:
- El sueño diurno debe ir acompañado de luz.
- Durante el día, el bebé debe dormir en un lugar que no sea la cuna donde duerme de noche.
- Cuando esté despierto, cógelo para mimarlo y dedicarle toda la atención. De esta forma, se mantendrá despejado.
- Habituar al bebé a dormir con ruidos durante el día.
Para que los niños tomen como hábito ir a dormir, es bueno establecer el ritual de acostarse. Todas las noches se repetirá lo mismo. Para el bebé rutina es sinónimo de seguridad.
Si bien es normal que en los primeros meses les cuesta conciliar el sueño solo, a partir de los seis meses, estará acostumbrado al ritual de acostarse todos los días.
Consejos prácticos para enseñarle a dormir
- Establece un ritual para ir a la cama. Los niños necesitan la rutina para sentirse seguros: después del baño, la cena, más tarde el cuento de mamá y, por último, apagar la luz y a dormir.
- La inseguridad que les invade al sentirse solos en la cama puede corregirse dejándoles dormir con un peluche, un muñeco y tal vez sea necesario dejar encendida una luz tenue.
- No se debe permanecer en la cabecera de la cama hasta que el niño se duerma. Es mejor irse antes, así, si se despierta, no se asustará por encontrase solo.
- Si nos llama o llora, debemos acudir a consolarle, pero sólo un momento. No debe sentirse abandonado, pero el objetivo es que aprenda a dormir solo.
Con estas pautas es probable que el pequeño en aproximadamente de unos 10 o 15 días logre dormir solo. Hay que recordar que cada niño es diferente y debemos respetar sus tiempo, sin apresurarlo.