“No voy a poder con todo”. Esa era la sensación que angustiaba a Mariana, madre de tres, cuando quedó embarazada del cuarto. Antes de que comenzaran a llegar los hijos era gerente de recursos humanos de una importante compañía. Cuando llegó el segundo, junto con su marido, decidieron que ella renunciaría para encargarse de su cuidado. A los dos niños les siguió una niña, pero ante un nuevo embarazo, tuvo miedo de no poder apañárselas sola. “Los tres mayores todavía eran pequeños y además eran todos muy demandantes. Me daba miedo no poder encargarme de ellos como lo había hecho hasta entonces”, recuerda. Entonces surgió la opción de la persona que cuidara a los niños. “Nos tomamos bastante tiempo para escogerla porque queríamos que realmente tuviera buena relación con nuestros hijos. Finalmente la hemos encontramos y eso me dio gran tranquilidad para poder dedicarme a todos ellos”, agrega.
¿Cómo escogerla?
En primer lugar, los padres deberán entender y asumir que ellos son irreemplazables en el cuidado y la educación de sus hijos: sin importar cuántas horas pasen con la persona que los cuida, quienes deben verdaderamente educarlos son ellos. Por eso, encontrar a alguien que “los cuide como los cuidaría yo” es imposible.
Para asegurarse de que pueda hacer bien su trabajo, la primera premisa consiste en no pretender que una persona que cuida a los niños, además de cuidar a los hijos, haga todas las demás tareas de la casa. Para mayor tranquilidad de los padres, es importante coincidir unos días con la persona que cuida al bebé, antes de confiarle el cuidado de los hijos. Así, los padres podrán ver la relación que se establece con ellos. Debe ser de amabilidad y cariño, pero también de firmeza a la hora de hacer valer los límites que los padres le marcaron. Al momento de dejar a los hijos con su cuidadora, transmitirles seguridad y animarlos a que cooperen en todo con ella: en ausencia de los padres, es “la que manda”.
La persona perfecta es casi imposible de encontrar: básicamente porque no se trata sólo de “encontrarla”, sino de, con el tiempo y la cooperación de todos, desarrollar una buena relación.
Sugerencias para un resultado exitoso
- La persona que cuida a los niños no debería ser menor de edad.
- Pedir referencias y asegurarse de que tenga experiencia.
- De su puntualidad y responsabilidad depende que los padres puedan cumplir con sus propias ocupaciones.
- Debe saber reaccionar frente a una emergencia.
- Asegurarse de que el bebé esté tranquilo con ella.
- Establecer una relación de comunicación con ella: reservar siempre unos minutos para conversar sobre el día.
- Confiar en el “sexto sentido” de la madre.
- Debe cuidar el lenguaje y tener buena apariencia.