sábado, 19 de mayo de 2012
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Cólicos del recién nacido.


 
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Los cólicos son uno de los grandes misterios de la pediatría moderna. No se sabe aún qué los produce, cómo calmarlos ni evitarlos. Lo cierto es que un bebé que los padece pone a prueba toda la paciencia y el temple de sus padres.

El bebé está sano. Aumenta bien de peso. No tiene vómitos, ni diarrea, ni fiebre. Hambre tampoco. ¡Pero no para de llorar! "Ese bebé tiene cólicos", aventurarán muchos.  Sin embargo, no todo llanto es cólico.
La definición más aceptada de este término es la conocida "Regla de los Tres" del pediatra norteamericano Morris Wessel: "Llanto inexplicable que dura más de tres horas por día, más de tres días por semana, más de tres semanas". No se trata de una enfermedad, sino de una conducta que afecta al 20 por ciento de los bebés a partir de las 2 ó 4 semanas de nacido.  

 

 

Los cólicos son un gran misterio. Aunque no se sabe a ciencia cierta por qué ocurren, una de las teorías predominantes considera que se deben a la inmadurez del aparato digestivo de los recién nacidos. Al no haberse desarrollado todavía las enzimas y los jugos gástricos, se produce un deficiente procesamiento de las proteínas de la leche. Esto origina gases dolorosos, que se incrementan por el ingreso de aire producido por el llanto. Otro grupo de expertos se inclina por la explicación emocional: considera que los cólicos son una descarga física de una criatura cuyo sistema nervioso no puede procesar todavía la enorme cantidad de estímulos que la rodea.

El llanto vespertino, entonces, sería causado por la saturación de imágenes, sonidos y sensaciones del día.
Aunque los ataques de llanto pueden ocurrir en cualquier momento, generalmente ocurren entre las 6 de la tarde y la medianoche. Una vez que el bebé "colicoso" empieza a llorar, es difícil que pare. Se lo nota incómodo, suele tener gases y acompaña el llanto con flexiones de las piernas sobre el abdomen y de los brazos sobre el tórax.

 

 

Las causas

Frecuentemente se relaciona a los cólicos con la lactancia materna, aunque diversos estudios han arrojado resultados contradictorios entre sí. Unos sostienen que la causa podría ser una reacción a algunos componentes de la dieta materna, como los lácteos, los picantes, el alcohol, etc. Por esto, aconsejan eliminar distintos alimentos de la dieta de la mamá por una semana y esperar a observar la mejoría en el bebé lactante.

Otros estudios hacen foco en los hábitos de amamantamiento. La doctora Linda Kutner, en su artículo El bebé que llora: ¿es eso cólico? , explica: “Amamantar con horarios rígidos puede conducir a un bebé a una conducta colicosa por distintas razones. En primer lugar, limitar la frecuencia y duración de la toma de  leche ya que puede frustrar e irritar al bebé. En segundo lugar, puede ocurrir una complicación por sobrecarga de lactosa. La madre cree que es necesario que el bebé tome de ambos pechos y sin exceder un tiempo predeterminado. Así, la toma consiste principalmente en leche inicial, rica en lactosa pero pobre en grasa. Esto se asocia con rápido tránsito intestinal, heces explosivas, líquidas y verdosas, aumento de la formación de gas, con aumento de vómitos y regurgitaciones. Todo esto conduce a un bebé inquieto y colicoso”.

 

La solución, en estos casos, estaría en amamantar a libre demanda y dejar al bebé en el primer pecho hasta que lo deje por sí mismo o se duerma y sólo ponerlo en el segundo pecho si después de "hacer su provechito" parece seguir con hambre.
Valeria, madre primeriza, sabe muy bien de qué se tratan los cólicos porque lloró con su bebé durante casi dos meses: “Probé de todo, desde cambiar mi dieta –lo amamante hasta los 6 meses– hasta unos masajes especiales que me recomendaron, pero no había caso. Después de dos horas de llanto, terminaba llorando yo con él, ante la desesperación de no poder calmarlo. Lo único que de vez en cuando me daba resultado era sacarlo a pasear en el cochecito, pero sólo lo podía hacer en verano porque los ataques le agarraban a la nochecita y en invierno no quería que tomara frío”.

 


“I love you”

Cada madre de un bebé con cólicos encuentra la técnica que mejor calma a su hijo, aunque todas coinciden en que nunca es infalible. Una posición muy utilizada es colocar el abdomen del bebé sobre el antebrazo de la mamá, con la cabeza del bebé mirando hacia el ángulo interior del codo de la mamá, al tiempo que se  sostienen las  piernas del bebé  y se presiona suavemente su abdomen con la muñeca.

El pediatra norteamericano William Sears ideó el método de masajes ILU (las siglas de I love you, te quiero en inglés), que siguen la ondulación natural de los intestinos del bebé. El bebé debe estar acostado boca abajo sobre la cama, con su cabeza cerca de la madre. El primer masaje, la I, recorre el costado izquierdo del bebé, desde la cintura hasta la ingle. La L masajea desde su cadera derecha hasta la izquierda, bajando hasta la ingle. Y, por último, la U va de la ingle a la cadera derecha, luego cruza a la izquierda y baja hasta la ingle. Cada masaje se repite tres o cuatro veces.

 

 

Como consuelo, estas madres deben saber que no están solas. “El llanto excesivo es una de las quejas más frecuentes de los padres en búsqueda de ayuda profesional durante el primer año de vida de sus hijos”, afirma la doctora Kutner. Sin embargo, también alerta sobre el sobrediagnóstico: “Actualmente, el cólico parece ser el diagnóstico de moda para cualquier bebé que se molesta o llora más de lo que los padres creen normal”.

La buena noticia con los cólicos es que en algún momento se terminan. El 60 por ciento de los bebés ya no tiene cólicos cuando pasa los tres meses y, para el cuarto mes, el 90 por ciento está mejor. Cada día parecerá interminable, pero las semanas pronto se acumularán y, al cabo de un tiempo no tan largo, lo peor habrá pasado.

 


Consejos para tener en cuenta:

  • Llevar al bebé en brazos es  una de las medidas más efectivas.
  • Mecer al bebé puede calmarlo cuando esté llorando. Puede ser  en tus brazos, en la cuna, o en una sillita tipo columpio (cuando ya esté más grandecito y  controle la cabeza).
  • Para ayudar a la eliminación  de gases y disminuir la acidez, es recomendable  que lleves a tu bebé en posición vertical. Esto lo ayudara  expulsar   los gases que le están molestando.  También es recomendable poner una toalla caliente en el abdomen del bebé y masajear su  espaldita  con movimientos circulares tus manos en el abdomen del bebé le reconfortará.
  • Consulta un especialista que pueda orientarte y resolver tus inquietudes

 

 

 

 

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Fecha: 22/07/2010
Cantidad de visitas: 825


Comentarios
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Maria Dijo:
27/09/2010 12:36:41 p.m.

me gusto mucho la nota. Muy útil....

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